domingo, 3 de febrero de 2008

4. El segundo viaje a Oliva: primera inspección a fondo

Planifico un fin de semana y ropa de faena. Compro bolsas de basura, fregona, trapos, etc. No se trata de limpiar el barco, sino de descubrir qué hay debajo de la porquería. Viernes tarde, sábado y domingo. Cinco bolsas de plástico de gran tamaño llenas de porquería y empiezo a atisbar la chapa interiormente. Lo cierto es que me llevo una sorpresa: se encuentra en un estado sorprendentemente bueno. Solo a una pequeña superficie de chapa, en la sentina, se le ha ido el tratamiento protector. Ahí habrá que trabajar duro.
Es lo peor que os puedo enseñar.


Al mirar el interior con detalle compruebo que los trabajos habían llegado a un estado muy avanzado. La carpintería estaba casi totalmente terminada, pero menos mal que retiraron lo que pudieron, porque lo que aquí quedó está en buena parte podrido por la lluvia. ¡Qué pena!. El trabajo de carpintería era bueno, pero habrá que sustituir muchas cosas. El aislamiento térmico del casco está solo iniciado en algunas partes del barco. El pasillo de proa tiene un barniz que todavía reluce. Realmente faltaba solo el falso techo y el suelo.

Hay un camarote triple a proa. Debajo de una de las literas está el pozo de cadenas. Parecería que el barco estaba pensado para el charter, aprovechando al máximo el espacio para meter gente. El casco, pintado de pintura epoxy de color blanco, está perfecto. Como se puede ver, aquí la madera ha soportado mucha agua. Los tableros de contrachapado marino fueron forrados con una tiras de madera de unos cinco milímetros de espesor. Parece teka.

A popa de ese camarote triple y al costado de estribor está el aseo de proa. Aquí se puede comprobar el estado de la chapa. La pintura protectora brilla.También se puede ver como hay tableros podridos por la cantidad de agua que han absorbido durante sus años de abandono. No se molestaron en cubrir los portillos. Eso habría bastado para que toda esta madera se conservase en perfecto estado. También a estribor, y a popa de este baño, hay un camarote doble: dos literas y un pequeño armario. De nuevo tableros podridos. Una pieza grande sobre la litera resultará ser la tapa que cubrirá el acceso al interior del barco desde la bañera.


A estribor hay otro camarote doble más amplio que el anterior. Tiene un armario también más grande y, debajo de la litera, una cajonera. Aquí hay parte del techo y del costado en el que se han colocado planchas de poliuretano expandido. Más tarde lo descubría, pero hay muchas piezas madera en perfecto estado que completan lo que aquí falta... y es , además la madera que está en mejor estado. También más tarde descubriré que ese feo color de la madera se va a poco que se lije, quedando preparada para recibir el barniz.

Siguiendo nuestro r
ecorrido de proa a popa, nos encontramos ahora en el salón del barco. Es un salón elevado, lo que en argot se llama deck saloon. Para llegar a él hay que subir dos peldaños (inexistentes ahora). Esta dividido en dos por la caja de la orza, aunque ésta queda a ras del suelo de la parte alta, en donde irá la mesa de comedor. Sentado a la mesa podrá verse el mar. La mesa es amplia. Seis personas podrán comer muy cómodamente. Hoy es aspecto es lamentable. Esa madera solo servirá para hacer plantillas que permitan cortar nuevos tableros.

En el costado de babor el suelo está un poco más bajo. Ahí irá la mesa de cartas y algún asiento. Allí deberá estar también la escalera que da acceso al interior. También desde allí se va a la cocina y a la popa. Pronto descubriré que, pasando por debajo de la escalera de entrada, puedo acceder también a la sentina, al motor, etc. Lo sorprendente es que, al estar elevado el salón, este acceso se puede hacer de pié, muy comodamente, bajando un par de escalones más.
Pero lo cierto es que el salón es donde menos trabajo hay hecho. Debajo del nivel del salón, construidas sobre la chapa de fondo, hay unos compartimentos de chapa que definen la sentina y están preparados para almacenar el plomo del lastre. Al bajar a esa parte del barco veo un gran volumen interior: ahí, justo debajo del salón, irán los depósitos.

Vuelvo a subir y, en el recorrido hacia popa veo que el pasillo es una amplia cocina, de techos altos. Al otro lado del pasillo hay una gran puerta que permite entrar de pié al espacio que ocupará el motor, de casi dos metros de alto.
El techo del hueco del motor es una trampilla con muchos tornillos de sujección, que está en el suelo de la bañera.
En el pasillo de la cocina, a popa de la puerta del motor, hay otra puerta para una gran despensa o armario. La cocina tiene el fregadero instalado, pero el resto está también muy afectado por la humedad.
Es espaciosa y tiene dos ojos de buey al costado y uno más a la bañera. Además tiene agujeros de aireación a la cubierta. Podrá instalarse una dorada, además de dar salida a un extractor para la campana.
Ahora, para abrirme paso debo ir apartando maderas y porquería. El olor es muy malo y en ciertos momentos viene cargado del inconfundible olor de los excrementos de gato.
A popa un amplísimo camarote. Una litera ancha, yo diría que doble, a cada costado. Así me gusta. Nunca he podido compren-der esas grandes camas de matrimonio, en el centro del camaro-te. Supongo que están pen-sadas para vivir amarrado al pantalán, porque navegan-do... ¿?
Así, una a cada costado, siempre habrá una adecuada al bordo. Me gusta. A proa de cada litera un armario con cajonera. Entre las dos lite-ras una mesilla con cajones. Estupendo. No habrá que hacer cambios. El espejo de popa estará cubierto por un armario grande que ocultará los dos recipientes para las bombonas de gas (accesibles sólo desde cubierta). Dos ojos de buey a cada costado y un amplio y central acceso a cubierta, que llena de luz el camarote.
Y, al costado de babor, el baño de popa. Más amplio que el de proa, como la cocina, tiene un amplio acceso al motor y multitud de armarios y espacios. Tiene tambien dos ojos de buey.

Así que este es el interior del casco que quiero comprar. Cubre sobradamente mis expectativas. Creo que en este barco pueden convivir comodamente hasta seis personas, que ya es una multitud, ¿para qué tanta gente?. En cualquier caso habrá que hacer algunos cambios ¿para qué quiero literas a pro. ¡Siete!.

La cubierta ha sido rastrelada para la instalación de teka. Todavía no sé qué tipo de acabado le voy a dar a la cubierta, pero nada de esto sirve. El sistema de rastrelado ya no se utiliza. La cubierta es de acero inoxidable. Si quiero poner madera bastará con dar una pasta igualadora y luego pegar la teka sobre ella. Me sobran los rastreles y esa gran cantidad de puentes de acero inoxidable que los fijan a cubierta.

Mañana le echaré un vistazo a esta cubierta.

3. Adiós Chatam 52, hola Makima II


No pude volver a Oliva hasta un mes después. Tenía una cita con La Peregrina en Venezuela, Colombia y Panamá a la que también acudió el que iba a ser mi ingeniero de cabecera. Pude así comentar el hallazgo con Javier Babé y con Pedro Morales. La única duda que no me resolvieron es la de la orza retraible. La Peregrina, el precioso ketch diseño de German Frers en en el que navegamos ahora por Kuna Yala (a la izquierda La Peregrina, a la derecha islas kuna, en Panama) era un semiderivador (orza fija más orza retraible) y Babé la ha modificado. Lo cierto es que yo siempre había pensado en el derivador integral, con el que puedes meterte a la playa si lo deseas, porque la orza se escamotea íntegramente. Por lo demás concluyen los expertos que lo que tengo que hacer es comprobar el estado del casco. El precio es bueno si es el casco está en buen estado.

Lo cierto es que puedo considerarme un afortunado, tengo a bordo a dos de los mejores asesores que podría haber encontrado. Babé fue capitán y armador de la Idus de Marzo, goleta de 30 metros de eslora, construida en acero según un diseño de... Joaquín Coello yPedro Morales, que es el otro amigo a bordo. De la Idus tengo que enseñaros una foto:




El viaje concluye -no sin algún suceso importante que decidimos semisilenciar- y el 17 de marzo, Pedro y yo llegamos a España de vuelta del viaje. Pero la decisión estaba tomada: si todo está bien en el casco ya puedo ir olvidándome del Chatam y empezar a pensar en el Makima II.

sábado, 2 de febrero de 2008

2. El Chatam 52, diseño de Caroff Duflos


1. Un casco en Oliva


Llevaba tiempo buscando. La opción que tomaba cuerpo era hacer construir un barco de acero en Bulgaria. El modelo: un Chatam 52. Diseño de Caroff Duflos. Casco de acero, center cockpit, deck saloon y orza retraible son los elementos más singulares de su diseño. Pero la opción Bulgaria supone asumir algunos riesgos: pagos, control de la construcción dificil a tanta distancia, algunas calidades preestablecidas, etc.

Durante meses es la mejor opción, por el precio y por el modelo de barco. Intercambio correos y obtengo información adicional de los valencianos que gestionan desde aquí la construcción (Simbad Cruceros).

Estoy navegando en estos mares de incertidumbre cuando Jobó me da la noticia: he visto en internet un casco de acero a la venta. Veo el anuncio y me desconcierta: 16 metros de eslora por 2,5 de manga. Una piragua, vamos.

Llamo al teléfono. Viajo a Madrid en coche y, al dia sigiente, ida y vuelta a Oliva (Valencia). El caso reune características muy parecidas al Chatam (después me enteré de que era un diseño de Gilbert Caroff). El interior está muy sucio y con mucha agua. No es posible conocer el estado interior de la chapa. Por fuera, aunque de lamentable apariencia, con chorretones de suciedad, algo de óxido y maderas podridas, el casco se conserva muy bien gracias al tratamiento que había recibido.

Tengo que asesorarme y volver con más calma. Arremangarme y ver que hay ahí dentro.

La estampa exterior es sorprendentemente parecida al Chatam, aunque con una popa mas recogida y con más lanzamiento en proa. Está claro que el diseño es de los ochenta. Pero me gusta. Volveré.